Pese a lo que muchos piensan, la sedación no es lo mismo que la eutanasia, la sedación es una forma de evitar el sufrimiento humano, en cualquiera de sus múltiples circunstancias. Hoy en día es normal usar la sedación para dolores agudos, para politraumatizados, para fracturas graves, para personas en situación terminal (y es en esta fase, en la que hay más confusión). Esto lo avala la AECC, “el objetivo es conseguir el máximo confort físico, psicológico y espiritual del enfermo. Ni la sedación paliativa, ni la sedación de la agonía, son una eutanasia encubierta. La sedación pretende aliviar el sufrimiento del enfermo sin acelerar la muerte, mientras que la eutanasia busca la muerte anticipada del paciente de forma deliberada mediante aplicación de fármacos a dosis letales”.

La Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) dice que se trata de una sedación en la agonía cuando elenfermo se encuentra en sus últimos días u horas de vida. Se debe afirmar con claridad que cuando existe una adecuada indicación para la sedación, la objeción de conciencia no tiene cabida, como tampoco sería posible objetar ante cualquier otro tratamiento correctamente indicado. 

La diferencia entre la sedación paliativa y la eutanasia es nítida y viene determinada por la intención, el procedimiento y el resultado.  En la sedación se busca disminuir el nivel de consciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente”. 

La sedación en los últimos momentos de la vida de una persona, lo único que hace es que se entre en una situación de relax y falta de dolor, que la persona que está sedada esté en una situación de paz y pueda hacer su último tránsito sin sufrimiento. La sedación es un acto de amor hacia la persona que lo sufre, uno debe estar preparado para despedir a ese ser querido, y ser capaz de pensar más en la persona que se va, que en uno mismo. Dejar el egoísmo que es natural al ser humano, de querer retener a nuestro lado a esa persona que significa tanto para nosotros.

Desgraciadamente sé muy bien lo que es enfrentarte a esta situación, mi madre lo sufrió gracias a la intransigencia de una enfermera que después de estar sedada día y medio, tras aprobar la sedación un Comité Médico, decidió retirarle la sedación alegando problemas morales. ¡Por una muerte digna!

Tomado de: https://diario16.com/por-una-muerte-digna/