Nosotros, los afiliados a DMD anhelamos tener una muerte digna, es decir, una buena muerte, oportuna, en paz, tranquila y en los términos que cada uno la desee. Pero para aspirar a ese derecho cada uno tiene una obligación: la de elegir cual de todas las opciones es la que más se ajusta a su necesidad, a su historia de vida y a las creencias y principios que la han orientado.

Para elegir, es necesario informarse, concederle un espacio y un tiempo a pensar sobre la propia muerte.

A raíz del confinamiento obligatorio por el Covid-19, he dispuesto de muchas más tardes, aquí donde ahora vivo, frente al mar, para pensar en mi muerte.

Ya no necesito un seguro de vida, sino de un seguro de muerte, que me ofrezca garantías.

Para compartir esta idea con los lectores, me represento gráficamente en forma sencilla esas opciones para morir como un llavero con muchas llaves. Si las conozco, si las exploro, elijo una llave, la mía, la que abre la puerta a la libertad de poderme ir cuando mi vida con propósitos, significado, convicciones firmes y principios incambiables ya no sea una opción posible.

Entre esas llaves están:

-La muerte natural consecuencia de una enfermedad con buenos CUIDADOS PALIATIVOS.

-EL SUICIDIO.

 -LA EUTANASIA

-EL SUICIDIO ASISTIDO

-DILATAR, POSTERGAR la muerte mediante el empleo de la tecnología médica disponible, que alargue una vida, aunque sea ella artificial.

Nadie está obligado a sufrir y menos en un momento en que a mi juicio nos merecemos máximos cuidados y mínimas terapias.

Y ningún médico tiene la autoridad de ignorar la voluntad de un paciente claramente expresada en los documentos “Esta es mi Voluntad” y de sostenerlo vivo, pero no viviendo, por meses enteros, gracias a esos tratamientos costosos, dolorosos e inútiles.

Como tenemos miedo a perder el control, a quedar impotentemente atrapados en un sistema ajeno a nuestra historia y a nuestros deseos, debemos elegir con autonomía cuál de esas llaves es la nuestra, hablarlo claramente con la familia, este ella de acuerdo o no, llenar los documentos “Esta es mi Voluntad” de la Fundación DMD y comprender así que MORIR BIEN exige un compromiso personal de responsabilidad con uno mismo.

Dejaremos vacíos, tristeza y huellas, que nuestros hijos no sientan culpa de que, desconociendo nuestra voluntad permitan que otros lejanos, decidan sobre nuestro final, corriendo el gran riesgo de una muerte indigna, con sufrimiento y soledad. Con ellos cerca, apoyándonos y acompañándonos amorosamente, la muerte dejará de ser terrorífica, para convertirse en una experiencia humana, inevitable, triste pero apacible y amorosa.

Vendrá un duelo, si ojalá un buen duelo, el que vendrá después de la muerte.

Isa Fonnegra de Jaramillo
PSICOLOGA CLINICA, autora de los libros “De Cara a la Muerte”, “Morir Bien”, “El Duelo en los Niños” y “Los duelos en la vida” escrito a cuatro manos con su hija Liliana Jaramillo Fonnegra, Psicóloga.
Miembro del Consejo Directivo de DMD desde 1983