Por Manuel Eciolaza Carballo – Viernes, 2 de Noviembre de 2018 – Actualizado a las 06:01h.

Durante estos primeros días de noviembre, por una larga tradición en nuestra cultura, nos acercamos a los cementerios para recordar a las personas queridas que se fueron y hasta es recurrente que se represente Don Juan Tenorio, con toda la simbología que suscita. Por eso, el día 2 de noviembre, elegido como Día de la Muerte Digna, es una fecha propicia para hacer una llamada a la ciudadanía para que reflexione sobre el buen morir.

Debemos perder el miedo a pensar y hablar sobre el morir. Para eso se declara este día internacional, para que la reflexión, la lectura, el intercambio de opiniones y la información sobre el tema de la muerte nos ayude a construir nuestro propio criterio. Que seamos capaces de decidir cómo nos gustaría ser atendidos y quiénes son las personas de nuestra confianza que nos acompañarán y que defenderán nuestros deseos.

Todo este conjunto de reflexiones debemos escribirlo. A ese documento se le denomina Documento de Voluntad Anticipada

Debe quedar registrado en nuestra historia clínica y el personal de salud, sea  de atención primaria, especializada o de urgencias lo puede consultar. Es la manera de que los demás conozcan nuestros deseos, si por causas derivadas de la enfermedad, no nos podemos expresar. Ese es el valor del Testamento Vital y el personal de salud debe saber que tiene obligación legal de cumplirlo. Está recogido por la Ley  1733 de 2014 ley de cuidados Paliativos, que hablan de los derechos y garantías a la dignidad de la persona en el proceso de la muerte.

Las primeras quieren impulsar la implementación adecuada y equitativa de los cuidados paliativos (hospitalarios y a domicilio) para que todos los ciudadanos que los precisen puedan tener acceso a ellos. Las otras buscan reconocer un derecho subjetivo: el de poner fin a la vida por voluntad expresa de la propia persona con objeto de evitar sufrimiento y todas ellas protegen derechos constitucionales como la dignidad, la libertad o la autonomía de la voluntad de las personas.

La vida es un don maravilloso que debemos exprimir, aprovechar, disfrutar y vivir con plenitud, pero que también necesita de un buen final. Y lo mismo que nos esforzamos en tomar las riendas de su devenir nos merecemos acabar de la mejor manera posible: libres y dignamente.

El autor es presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de Navarra (DMD)

https://www.abc.net.au/news/2018-11-09/euthanasia-assisted-dying-in-victoria-enabling-choice-for-dying/10478420

Muerte digna para pacientes con Alzheimer?

https://www.foxnews.com/opinion/assisted-suicide-for-alzheimers-patients-raises-incredibly-difficult-issues