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Un médico con cáncer terminal reclama legalizar la eutanasia en Nueva Zelanda

21-07-2010 / 6:50: h


Sídney (Australia), 21 jul (EFE).- Un médico neozelandés que padece un cáncer terminal ha lanzado una campaña para que la eutanasia voluntaria sea legalizada como un derecho básico de cualquier ser humano, informó hoy la prensa local.

John Pollock, que sufre metástasis del melanoma y al que apenas le quedan unos meses de vida, afirma que las leyes que impiden morir con dignidad son "anticuadas, crueles e innecesarias", según el diario "New Zealand Herald".

Hace un mes, Pollock envió una carta a una prestigiosa revista médica en la que pidió a sus colegas que exijan a su colegio profesional que inste al Parlamento a legalizar la eutanasia.

"La ley establece que sólo podemos dar alivio a los pacientes terminales, aunque algunos se hallen en un estado de sufrimiento similar a los judíos que murieron de hambre en los campos de concentración nazis", dijo en su misiva.

Pollock, de 61 años, se quejó de que "irónicamente, si se tratara de un gato, un perro o un caballo, podemos acabar con su dolor sin riesgo de ir a la cárcel".

"Mi cáncer puede matarme de varias formas, algunas de ellas muy dolorosas e intolerables y que me gustaría evitar, pero nuestras leyes retrógradas y crueles me obligarán a sufrir hasta el final o suicidarme", añadió.

El médico, que se jubiló el pasado diciembre cuando supo que le quedaba menos de un año de vida, aseguró que tendrá "mucha suerte" si fallece de un infarto o neumonía.

Pollock lamentó residir en Nueva Zelanda y no Bélgica u Holanda, donde hubiera tenido la opción de morir voluntariamente cuando su estado se hubiera deteriorado hasta el punto de enorme sufrimiento, siempre que el caso sea contrastado por dos médicos independientes que estén dispuestos a practicar la eutanasia. EFE



REPORTAJE: "OS QUEDA MI RECUERDO"

"Una vida así nadie debería vivirla"

Daniel padecía una enfermedad degenerativa incurable y renunció al tratamiento. Eligió el día en que quería fallecer sedado. Como él, cada vez más enfermos graves y familiares apuran la ley y deciden su muerte. Sin dolor. Sin delito

RAFAEL MÉNDEZ 04/07/2010

En la imagen del vídeo hay un chico muy flaco, más que muy flaco, que musita cada palabra poco a poco, que piensa lo que dice, que sonríe después de casi cada frase. Apenas se le oye y responde a las preguntas de la psiquiatra con calma; su mujer le ayuda. "Yo era muy activo y fuerte y pensaba que era invencible, pero la ELA me ha vencido", cuenta el chico, Daniel Mateo Martínez, de 35 años, que en solo un año ha pasado de ser profesor de educación física a quedar postrado en una silla de ruedas. Daniel está en una de las últimas fases de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa sin cura, que debilita los músculos hasta dejarlos inservibles, pero que no impide que el enfermo siga lúcido. Una enfermedad cruel.

Y Daniel no puede más. Después de mucho luchar, se ha rendido. Explica a los médicos por qué se niega a que le realicen la traqueotomía -imprescindible para que respire- y la gastrostomía -fundamental para poder alimentarle, ya que empieza a tener dificultades para tragar-. Daniel está tranquilo. Quiere morir sin sufrir, no apurar cada hora de vida hasta que una flema le ahogue o que una infección acabe con él, algo inevitable si no prosigue con el tratamiento. "Me he dado cuenta de que la vida puede ser muy buena o muy mala según tengas o no salud", reflexiona. "Me gustaba la montaña y la vida. Ahora es difícil soportarla a cada momento. La enfermedad me ha hecho ser más humilde y darme cuenta de que no somos más que esa flor o la hoja que la mantiene". Y señala con un leve movimiento de cabeza a las flores de la habitación.

Cuando le preguntan qué le pide a los médicos, Daniel medita, se pasa la lengua por el labio superior: "Que respeten a cada persona diferente y en todo lo que queramos hacer con nuestra vida". A Daniel le preguntan por el testamento vital, el documento en el que uno puede dejar escrito que no le mantengan la vida artificialmente: "Cuando uno pierde su autonomía e independencia, es importante dejar escrito lo que uno quiere en su proceso destructivo de la enfermedad. Es como dejarlo todo controlado, e igual que uno deja hecho todo lo de su testamento, es importante pensar en cómo uno quiere morir. Igual que pensamos en la vida, la muerte está más cerca de lo que imaginamos. Puede llegar pronto o no, pero siempre está ahí, presente y posible".

El vídeo se grabó en el hospital de La Paz de Madrid -los psiquiatras pensaron que podía servir de ayuda a otros enfermos ver cómo un hombre lúcido afrontaba la muerte con serenidad- el 25 de noviembre de 2008, y Daniel falleció en su casa sólo unos días después, el 5 de diciembre de ese año, el día que él eligió, sedado por la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD). Estaba acompañado por familiares y amigos que le leían el Canto a mí mismo, de Walt Whitman, entre otros poemas que había elegido. Su madre afirma que en un momento dijo: "Estoy en la gloria y vosotros sois los ángeles".

Una de las psiquiatras del equipo que lo trató, Beatriz Rodríguez Vega, recuerda que hay más casos como el de Daniel: "Solemos pensar que solo hay una forma de afrontar la muerte, con angustia y miedo, pero no siempre es así. A veces, con el transcurso de la enfermedad, la gente acepta la situación, algo que es fundamental para morir con serenidad". La Paz es un centro de referencia de ELA, y un equipo de distintas especialidades médicas trata al enfermo y al familiar. Los psiquiatras valoran, entre otras cosas, que la renuncia al tratamiento no sea producto de una depresión, que no sea algo pasajero.

La madre de Daniel, Candi, enfermera de La Paz, no reprime las lágrimas cuando ve el vídeo, ni apenas su padre, Teodosio, repartidor prejubilado de Carburos Metálicos. La enfermedad llegó de improviso un año antes. "Primero tuvo molestias al caminar, que Daniel achacaba a la ropa y al calzado", recuerda Candi. Un día, al acudir al cumpleaños de su hermana, vieron que el estado de Daniel había empeorado. Fue al médico y este le remitió inmediatamente al neurólogo. Sus síntomas le delataban. El 12 de diciembre de 2007 le diagnosticaron la ELA, un mal del que se desconocen las causas. Candi cayó desmayada en la consulta al escuchar el diagnóstico.

"El deterioro fue muy rápido. Yo empecé a llevar sus papeles y en febrero me di cuenta de que ponía reparos a que mirara sus cuentas del banco", recuerda su padre. Daniel, profesor de educación física en un polideportivo de Madrid, sabía cuál iba a ser su fin y ya se había asociado, sin decir nada a nadie, a DMD. La entidad cuenta con unos 2.800 socios y busca "promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla, y defender el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a, llegado el momento, morir pacíficamente y sin sufrimientos, si este es su deseo expreso".

Daniel y su familia se volcaron, pero los mazazos caían sobre ellos casi cada día. "Un día veía que ya no podía afeitarse y se hundía", cuenta Teo, el padre. En unos meses estaba en una silla de ruedas, dependiente para todo. Pasó meses con muchas dificultades para dormir. Ni los viajes a México en busca de plantas milagrosas, ni la compra de un "repotenciador celular" de Colombia que prometía una cura mágica a cambio de unos cientos de euros sirvieron, como era previsible, para nada. Naturistas de distinto pelaje hicieron su agosto sin que mejorara el pronóstico de Daniel. Pero él creía que le ayudaría, y sus padres probaron todos los remedios que él sugería.

El 5 de diciembre de 2008, el día elegido para llevar a cabo la sedación terminal, su familia alquiló una furgoneta y todos fueron a Peñalara, una zona de la sierra de Madrid que a él le gustaba mucho. Caía la tarde, todos lo pasaban bien y pensaron que no había prisa para volver a Madrid. "De repente, él dijo: 'Venga, vámonos, que nos están esperando", recuerda su hermano Rubén. La decisión estaba tomada. Fue sedado pasada la medianoche, justo después de felicitar a su hermana por su cumpleaños, y falleció por la mañana.

"No entendíamos al principio su deseo de dejarse morir y le intentamos convencer, pero luego vimos que era egoísta por nuestra parte pedirle que siguiera más tiempo soportando eso", cuenta Rubén. Daniel le dictó días antes sus pensamientos para tranquilizar a la familia. "La ELA ha acabado conmigo en un año. No puedo apenas moverme, comer, respirar ni hablar. Una vida así nadie debería vivirla. Nuestra inteligencia debe servirnos para decir NO al horror del lento proceso destructivo. He perdido la batalla. Según veo mi cuerpo debilitarse, y perdiendo autonomía e independencia, me hace cuestionarme si esto es vida. Para mí no lo es y no me asusta pensar en recibir la muerte. Tengo como opción mi sueño de morir plácidamente dormido y acabar con esta pesadilla". Los versos concluyen: "Me llevo un buen recuerdo de todos, también os queda mi recuerdo. Acepto mi destino y estoy en paz, sin miedo, odio, rencor, culpa ni ningún problema de conciencia. Acepto mi vida y mi muerte como algo inseparable. Nuestros planes no siempre suceden. Quizás no hay principio ni fin, sino un proceso infinito de creación y destrucción".

Aunque pueda parecer un caso de eutanasia, de muerte elegida, no lo es. Cuestión de matices, importantes en este tema. Daniel es un paciente que renuncia al tratamiento. Como lo fue Inmaculada Echevarría, que en 2007 falleció en Granada tras negarse a seguir con el respirador artificial que la mantenía con vida desde que, 10 años antes, quedó postrada y sin apenas capacidad de movimiento.

Al quitarle el respirador, Echevarría estaba abocada a una muerte horrible, incompatible con la dignidad de la persona recogida en la Constitución. Por eso los médicos le aplicaron una sedación terminal, una práctica que consiste en inducir con fármacos un estado de inconsciencia para reducir el dolor de los enfermos terminales aunque les acelere la muerte. El padre de Daniel cuenta que, al renunciar a la traqueotomía, habría fallecido ahogado por la dificultad para tragar: "Las últimas noches empezaba a toser con las flemas y creíamos que se ahogaba", recuerda.

La renuncia al tratamiento es legal desde la Ley de Autonomía del Paciente, de 2002, que establece: "Todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento". Miguel Bajo, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que esa norma convierte a España en uno de los países más avanzados en la muerte digna aunque no tenga regulada la eutanasia: "Solo Bélgica, Suiza y Holanda tienen legislaciones más abiertas. Convendría clarificar algunas cosas, pero se puede avanzar mucho por la vía de la renuncia al tratamiento".

El Código Penal sí persigue la eutanasia, aunque sin mencionarla. El texto impone "la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona" y penas en grado menor a quien "cause o coopere activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de este, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar".

Fernando Marín, presidente de DMD Madrid, defiende el tratamiento dado a Daniel: "Sin sedación, habría muerto con una neumonía por aspiración, aunque no sabemos en cuánto tiempo. ¿La sedación anticipó su muerte? Sí. Ahora bien, ¿la medicación provocó la muerte? No. Alivió su sufrimiento. En su caso no había un tratamiento alternativo porque él no quería, y esta sedación está admitida, aunque a muchos profesionales les sigue sonando a eutanasia". Matices.

Marín sigue discurriendo por la fina línea que separa el Código Penal de la Ley de Autonomía del Paciente: "Hay muchas muertes voluntarias que no son eutanasia. La de Ramón Sampedro era eutanasia porque iba a morir en unos años, y la de Daniel o Inmaculada Echevarría no, porque iban a morir pronto y necesitaban una intervención médica para seguir viviendo. Eso es un problema, un juego macabro por no aclarar las cosas y jugar con ambigüedades".

El caso de Daniel no entró en esa categoría penal, como tampoco el de Maribel Aragón Menéndez. "A Maribel le diagnosticaron un cáncer de ovario hace cinco años", cuenta por teléfono Fernando B. Scarpadini, su pareja durante 30 años y con el que se casó hace tres, ya enferma: "Estuvo con quimioterapia durante años de forma casi ininterrumpida y en octubre pasado decidió no darse más. Ya sabía cuál era su final".

En abril pasado, durante un viaje a Sepúlveda, ni la morfina aliviaba sus dolores por la metástasis, el riñón comenzó a fallar y tuvo una oclusión intestinal. "Había llegado el momento de dejar de disfrutar y de sufrir", cuenta Fernando. Fue sedada en casa una noche de madrugada y falleció al día siguiente por la tarde. El viudo pide respeto a su decisión: "Quien, por ser religioso o por lo que sea, quiera vivir hasta el final apurando la vida, que lo haga, pero que nos dejen a los que no queremos eso. Maribel tenía claro que prefería vivir menos tiempo, pero con un mínimo aceptable de calidad de vida, antes que prolongar su existencia a costa de dolores y sufrimientos".

Antes de ser sedada, Maribel grabó también para DMD sus impresiones: "Yo quiero vivir como la que más y me siento viva y tengo unas ganas de estar con mis amigos impresionantes, pero mi cuerpo me avisa de que ya no puedo más y he aprendido a escucharle". Sobre su relación con los médicos avisa: "No quiero que ellos decidan sobre mí ni sobre mi libertad". Allí Maribel aparece fumando, con pelo corto, resto de la cabellera plateada que lucía antes.

Ese es, según Bajo, uno de los problemas, que no todos los médicos han asumido que la voluntad del paciente, o de su familia si este está inconsciente, está por encima de la opinión médica: "Hay médicos anclados en el pasado y con un sentido de la medicina de que ellos son propietarios del paciente. Hay que hacer lo que quiera el paciente porque él es el dueño de su vida y no podemos sustituirlo".

Eso hace que muchas situaciones se resuelvan de forma oscura, incluso cínica. Es el caso de Antonio (nombre ficticio por petición de la familia). En el verano de 2008, un golpe de calor mientras corría lo dejó sin riego en el cerebro. Cuando la ambulancia lo reanimó, había estado ya demasiado tiempo sin actividad cerebral. Quedó en un estado vegetativo. Uno de sus hermanos recuerda cómo lo vivió: "La primera neuróloga que lo atendió en la UVI nos dijo que habíamos tenido mala suerte porque no había muerto. Estuvo nueve meses en el hospital y no reaccionaba a casi nada. De repente, un día le apreté el brazo y lo intentó retirar. Además, la máquina de afeitar le asustaba. Entonces me di cuenta de que sufría. Hasta entonces no nos importaba el tiempo que estuviera en esa situación, pero a partir de entonces...". La familia, sin creencias religiosas, como las anteriores, les insinuaba a los médicos si no habría una solución, ya que no se esperaba mejoría, algo para que "dejara de sufrir". "Nos decían que tuviéramos fe y esperanza, pero no lo veíamos. Sabíamos que nuestro hermano no habría querido estar así y, aunque nosotros preferíamos tenerlo con vida, no era justo con él", recuerda.

A los nueve meses de estar en el hospital, le ofrecieron llevarlo a un centro de cuidados paliativos. "Fuimos a verlo y nos pareció horrible. Una fila de enfermos para morir. No queríamos dejar allí a nuestro hermano". Pidieron el alta voluntaria para llevarlo a casa y el hospital no les hizo más preguntas. Ni qué iban a hacer con él ni para qué se lo llevaban. "Tenía la sensación de que hacía algo malo, de que me lo llevaba a casa para cargármelo", apunta uno de los hermanos. Los médicos de DMD lo sedaron en casa, donde falleció tres días después. El fallecido no había dejado un testamento vital en el que aclarara que renunciara al tratamiento.

Javier Barbero, psicólogo del hospital de La Paz de Madrid y experto en bioética, defiende que si el paciente no está consciente, la decisión la tome la familia "por representación". "El médico tiene que ver qué habría hecho, qué habría querido esa persona en función de sus preferencias y valores, no qué es lo que quieren los hijos. Y, sobre todo, hay que actuar con generosidad moral", añade. Aun así, insiste más en los matices para casos como este: "A una persona que está en un estado vegetativo se le puede retirar la alimentación por sonda nasogástrica si lo pide la familia, retirar el tratamiento antibiótico si tiene una infección, pero dudo de que se pueda acortar la vida, porque en un estado vegetativo persistente puede vivir durante años".

Es lo que le ocurrió a la madre de Dolores (otro nombre ficticio, que pide contar su caso por si sirve a alguien, pero no quiere que se reconozca a su familia). Hace nueve años, su madre, con 60 años, tuvo una meningitis mal tratada que le causó una serie de microinfartos cerebrales que la dejaron en un estado vegetativo. Después de mucha fisioterapia, logró comer muy poco a poco y mover un poco el brazo izquierdo y la pierna derecha. La familia vendió un piso, la tuvo en casa con cuidadores, con el equipamiento especial que necesita una persona completamente dependiente y que costaba más de 3.000 euros al mes. Aún esperan las ayudas de la Ley de Dependencia.

Hasta que, el 16 de mayo pasado, una de las hijas leyó en EL PAÍS la historia de la muerte de María Antonia Liébana, una mujer sin posibilidad de recuperación ni tratamiento tras un infarto cerebral a la que, en contra del criterio del hospital, la familia se la había llevado a casa y la había sedado. El juez incluso mandó a la policía al centro que la atendía para asegurarse de que la alimentaban, pero cuando los hijos pidieron el alta, el magistrado lo aceptó. El Ministerio de Sanidad avaló que en caso de enfermos terminales que no hayan dejado testamento vital, la familia decida qué quiere hacer.

"El reportaje me abrió los ojos. Pensé que ya no tenía sentido seguir así, que no podíamos seguir obligando a vivir a nuestra madre. Había ido a urgencias y le querían poner una sonda nasogástrica para alimentarla. Busqué a una hermana con la que tenía confianza y le planteé el tema. Dar el paso de decirlo en voz alta es muy doloroso", recuerda esta mujer en una cafetería en el centro de Madrid. "El tema", "qué hacer", "plantearlo", las elipsis son frecuentes en los familiares que han pasado por el trago de decidir la muerte de un allegado. Renunciaron al tratamiento, pidieron el alta y, de nuevo, fue sedada en casa. Pocos casos de sedaciones en pacientes cuya muerte no es inminente se dan en la sanidad pública.

Esta familia salió muy escaldada del tratamiento recibido: "¿Por qué salvan a una persona con daños cerebrales irreversibles si luego la sanidad pública no le va a dar recuperación porque tiene más de 60 años? ¿Por qué nadie te ofrece esta posibilidad y tienes que decidir algo superjodido por tu cuenta y sin hablarlo con el médico? Todo es de un gran cinismo. Lo puedes hacer, pero sin decirlo".

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NOTICIAS MAYO 2010
ESPAÑA


El ministerio comprende a los hijos de la "Eluana española", alimentada por orden judicial contra su opinión - 60.000 personas han entregado el testamento vital

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 17/05/2010

El caso de María Antonia Liébana, la paciente comatosa alimentada en Madrid por orden judicial en contra de la voluntad de su familia, pone de manifiesto las dificultades para morir en España. El hospital Infanta Leonor, de la Comunidad de Madrid, negó a la familia la retirada de la alimentación artificial con el argumento de que la paciente no había dejado un testamento vital, según adelantó ayer este diario. El Ministerio de Sanidad tomó ayer partido por la familia: "Hay que aceptar la posición de la familia, que es la que mejor puede interpretar la voluntad de la paciente", afirmó el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos.

El caso de María Antonia Liébana se asemeja al de la italiana Eluana Englaro, que falleció en febrero de 2009 después de una larga batalla legal de su padre por retirarle la alimentación y la hidratación. Los tribunales italianos aceptaron la versión de la familia y de las amigas de Eluana -que llevaba 17 años en estado vegetativo- de que ella comentó que no le gustaría vivir así.
En España, en cambio, el juzgado de instrucción número 29 de Madrid dio la razón a los médicos y obligó a alimentar a María Antonia, pese a que "no tenía posibilidad de recuperación ni tratamiento" desde que el 25 de noviembre sufrió un infarto cerebral.
Martínez Olmos, número dos de Sanidad, opina que en estos casos "sería lógico aceptar la voluntad de la familia", ya que "saben cómo piensa y qué le habría gustado hacer en esa situación". "Hago la reflexión de que si la familia cercana decide eso yo como médico me quedaría satisfecho, me parece más que suficiente", añadió Martínez Olmos por teléfono.
Los hijos de María Antonia señalan que ella no tenía creencias religiosas y que su voluntad habría sido no mantenerse artificialmente con vida. La historia de valores del enfermo debe ser relevante para decidir cómo actuar los últimos instantes de la vida.
La Ley de Autonomía del Paciente, de 2002, permite a un paciente renunciar a un tratamiento y prevé que en caso de estar inconsciente el enfermo será la familia quien le represente.
La asesoría jurídica del hospital Infanta Leonor consideró esencial la alimentación artificial con una sonda nasogástrica ya que María Antonia no había dejado un testamento vital. Envió el caso al juez, que le dio la razón y ordenó alimentar a la enferma. "Hay decisiones que no son fáciles", añade el responsable ministerial, que apunta que estos casos irán en aumento con el envejecimiento de la población. Hay que sumar la mayor información de la gente.
"Animamos a que la gente haga testamento vital para que no haya dudas", opinó Martínez Olmos, que añade que si hay contradicción entre la familia y el médico decide el juez. Actualmente unas 60.000 personas han entregado el testamento vital. El ministerio trabaja ahora para que el Registro Nacional de Instrucciones Previas se pueda consultar desde cualquier hospital, porque actualmente hay casos en los que no está disponible o los hijos o los médicos impiden que se cumpla.
Tras salir del hospital, María Antonia Liébana murió sedada en casa por los médicos Luis Montes y Fernando Marín, de la Asociación Derecho a Morir Dignamente. El primero fue acusado en 2005 de practicar eutanasias masivas en el hospital de Leganés pero la justicia archivó el caso.

Una ley con dos caras

- La Ley de Autonomía del Paciente, de 2002, establece: "Todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento, excepto en los casos determinados en la Ley. Su negativa al tratamiento constará por escrito".
- Si el paciente no está consciente se recurre al testamento vital, en el que cualquiera puede dejar por escrito su negativa a no ser mantenido con vida artificialmente.
- La norma delega en la familia la decisión si el paciente no puede opinar. "Se otorgará el consentimiento por representación [...] cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del médico responsable de la asistencia, o su estado físico o psíquico no le permita hacerse cargo de su situación. Si el paciente carece de representante legal, el consentimiento lo prestarán las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho".
- El hospital Infanta Leonor esgrimió el artculo 21: "En caso de no aceptar el tratamiento prescrito, se propondrá al paciente o usuario la firma del alta voluntaria. [...] El hecho de no aceptar el tratamiento prescrito no dará lugar al alta forzosa cuando existan tratamientos alternativos, aunque tengan carácter paliativo".


LA VOZ DE GALICIA.ES


Martes 25 de mayo del 2010

Localidad:
Copenhague/efe.

Una joven de 32 años con parálisis total y enfermedad neurológica degenerativa congénita falleció en el hospital de Danderyd, en Estocolmo, después de que la dirección del centro autorizase la desconexión del respirador al que estaba conectada. Este es el primer caso de eutanasia pasiva en Suecia desde la reinterpretación de la normativa, a finales de abril.
La muerte de la mujer, que fue sedada para evitar que tuviera sensación de asfixia, se produjo el martes por la tarde, según informó la emisora pública Radio de Suecia.
Se trata de la misma joven que hace dos meses había reclamado en una carta abierta a las autoridades su derecho a decidir por sí misma si quería seguir o no el tratamiento para continuar con vida y había exigido una respuesta antes del verano. La fallecida, cuya identidad no se ha difundido y que vivía en su casa con asistencia permanente, llevaba conectada a un respirador desde los seis años. «No quiero sufrir ni pudrirme más tiempo. Ayuden a los servicios de salud a ayudarnos. Ningún ser humano en el mundo puede afrontar asfixiarse a sí mismo en estado consciente sin tener pánico. Si hubiera podido hacerlo yo misma, lo habría hecho», dejó escrito la joven sueca.
La Dirección Nacional de Salud se pronunció en abril de forma favorable a la petición de la joven y de otros dos enfermos más, señalando que cualquier paciente capaz de tomar decisiones y mentalmente sano puede interrumpir, si lo desea, un tratamiento que únicamente lo mantiene con vida.

Obligados a acatar la decisión


Los médicos están obligados a respetar la determinación del paciente siempre que este sea competente para decidir y esté informado de las consecuencias. Esta aclaración de las autoridades suecas había sido reclamada por las asociaciones de médicos. La decisión, tomada a petición de la Sociedad de Medicina de Suecia, buscaba aclarar la legislación, donde dos disposiciones entraban en contradicción: una autorizaba a un paciente a decidir interrumpir un tratamiento, y otra convertía en delito la ayuda al suicidio, por ejemplo, mediante la desconexión de un aparato respiratorio.
La eutanasia en su forma activa está prohibida en Suecia, pero sus límites han suscitado un debate en los últimos meses a raíz del caso de una médica del hospital infantil Astrid Lindgren, acusada de asesinato de un bebé prematuro al que suministró altas dosis de morfina cuando su estado era terminal.



NOTICIAS ABRIL 2010
ALEMANIA
THE SPIEGEL, ENTREVISTA CON DR. P. MICHAEL DE RIDDER

03/26/2010 04:13 PM

Entrevista con el Dr. P. Michael de Ridder

"¿Qué hay de malo en morir?"

Michael de Ridder, el jefe de la unidad de urgencias en un hospital de Berlín y autor de un nuevo libro sobre la muerte,  describe cómo los avances médicos modernos están haciendo más complicada la muerte para los pacientes con poca esperanza de vida. Su libro hace un llamado a los médicos para ayudar  a morir con mayor dignidad.

SPIEGEL: El Sr. de Ridder, usted es un médico de urgencias, que lucha para salvar vidas cada día. Lo que  es interesante de usted, es que ahora llama a una nueva definición de muerte en la era de la medicina de alta tecnología. ¿No es eso una contradicción?

De Ridder: En mi campo, en particular, veo cómo los límites de la vida están en constante expansión, sin tener en cuenta el bienestar o la voluntad del paciente. En algunas salas de urgencia, la mitad de todos los pacientes provienen ahora de los hogares de ancianos. Si alguien que está enfermo crónico tiene un ataque al corazón o se enferma de neumonía allí, lo más sensato es asegurarse de que no sufran, y se abstengan de hacer cualquier otra cosa. Pero todo esto es demasiado raro. En cambio, los ancianos, que están muriendo, son arrancados de su entorno familiar, se llevan corriendo al hospital en una ambulancia, son resucitados y sometidos a la respiración artificial. Si tienen suerte, mueren en el ascensor. Estas son situaciones horribles, situaciones indignas.

SPIEGEL: ¿Por qué sucede esto?

De Ridder: Morir de una muerte simple ya no es una opción en nuestra sociedad, incluso en lugares donde uno lo podría esperar. Casi nadie muere sin una hidratación o alimentación artificial. Desde hace mucho tiempo, morir no ha sido natural.

SPIEGEL: ¿Cuando considera  "muerte natural"?

De Ridder: Me acuerdo de una mujer a finales de los 80, que aún estaba muy vigorosa. Su hija la llevó a urgencias con una hemorragia intestinal masiva. La colonoscopia  demostró que era causada por un tumor. La hemorragia sólo pudo haber sido detenida con una operación. Ella no lo quería. Ella dijo que  había vivido una vida plena y ahora prefería morir antes que embarcarse en un camino de sufrimiento por tiempo indefinido. La hija estaba de acuerdo, y la mujer murió ese mismo día. Fue una decisión totalmente plausible, a la que nadie podría oponerse, en particular, el sangrado es una forma suave de morir. Pero los médicos se sentían desairados. Hubo discusiones sobre si  había sido una buena decisión permitir que esto ocurriera.

SPIEGEL: ¿Pero los médicos se ven a sí mismos como guardianes de la vida humana?

De Ridder: El mandato de curar es el principal, por supuesto. Pero el mandato para permitir que alguien muera  bien  es igualmente importante en términos de ética. En realidad, sin embargo, la secuencia de  reanimación y  tratamiento a menudo toma vida propia. La persona que se supone que se beneficia de ella, con sus ideas individuales sobre la vida y la muerte, ya no es tenida en cuenta. He aquí un ejemplo clásico: un médico llega aquí con un anciano que viene de un asilo de ancianos. Después de una apoplejía hace dos años, el hombre dejó de comer, ya no podía comunicarse y parecía haber perdido todo interés en la vida. Había contraído ahora un caso grave de neumonía, y la gente de la casa de ancianos que no quería asumir la responsabilidad. Así  el médico  lo traslada a la sala de emergencia, donde sufrió un paro cardíaco. La  respuesta fue automática: la intubación, oxígeno, UCI! Yo le dije: "Reduzca la velocidad. Piense: este hombre se está muriendo, y ahora ustedes no van a permitir que esto suceda."

SPIEGEL: En el pasado, los médicos no tenían otra opción. Se decía que la neumonía era el amigo de los viejos.

De Ridder: Y con razón. Debido a que ella permite que el paciente muera rápidamente y, en su mayor parte, sin sufrimiento.

SPIEGEL: Hoy en día los avances técnicos llevan a este tipo de decisiones éticas a los médicos. ¿Están preparados para esto?

De Ridder: Mal. A menudo no disponen de los sistemas internos establecidos para tratar esta cuestión. Por eso, su primera preocupación es estar en el lado  de la ley. Ellos piensan: Yo hice todo lo posible, de modo que nada puede sucederme a mí. Esto puede tener resultados grotescos. Recuerdo a un hombre muy demacrado, de edad avanzada, con septicemia. Es de suponer que tenía un tumor intestinal, una perforación o algo así. En cualquier caso, se trataba de una situación desesperada. Mientras que los médicos estaban esperando con él delante de la máquina de rayos X,  sufrió un paro cardíaco. Se acordó no resucitar el hombre, ni hacer cualquier otra cosa. Una decisión totalmente responsable. Pero la historia clínica dice algo distinto: "Reanimación interrumpida después de 25 minutos". Los médicos se querían  cubrir, porque sentían la mano del fiscal del Estado sobre sus hombros.

SPIEGEL: Un miedo comprensible?

De Ridder: No, es una perversión del pensamiento médico. Si resucito a alguien así, estoy faltando a mi ética. Y frente a tales fenómenos negativos, debemos preguntarnos: ¿Qué hay de malo en morir? Sucederá de todos modos, y nunca es algo particularmente agradable. Con la medicina paliativa, ahora tenemos la posibilidad de que la muerte ocurra de la manera que la gente quiere: tranquila. Pero con demasiada frecuencia, trabajamos contra ese principio y transformamos la muerte en una experiencia horrible para muchos.

SPIEGEL: Para evitar esto, cada vez más personas tienen un documento de voluntad anticipada, en el que especifica exactamente lo que no quiere.

De Ridder: Y los que no tienen los testamentos de vida son tratados con todo lo que es técnicamente posible? Es un mundo perverso,  la gente tendría que caminar con una nota en  la cartera que diga: "Por favor, nada de tubos!" porque los médicos persiguen el imperativo tecnológico en lugar de considerar primero el bienestar del paciente o las evidencias médicas.

SPIEGEL: Entonces, ¿qué propone usted?

De Ridder: Necesitamos un concepto ético para el tratamiento de los casos desesperados. Podemos retrasar el momento de la muerte casi indefinidamente con diálisis,  respiración artificial y  tubos de alimentación. Pero ¿en qué punto esto ya no sirve al bienestar del paciente? Como  médico de cuidados intensivos, ha habido ocasiones en que he tratado  pacientes y me dije después: Eso no fue una buena decisión. Yo también he conocido las consecuencias a largo plazo de la ayuda médica que no tiene sentido.

SPIEGEL: ¿Tiene algo específico en mente?

De Ridder: Muchos pacientes que han sido resucitados sólo para mantenerlos vivos en  estado vegetativo, por ejemplo. La Medicina pone entre 3.000 y 5.000 personas al año en este estado lamentable, en el que permanecerá suspendido, a menos que, por casualidad, tenga un testamento vital. Era diferente en el pasado. En la década de 1960, casi todos los  pacientes salieron del hospital con buena salud después de la reanimación. Los demás murieron, en parte porque en el momento  no los podían seguir alimentando. Hoy en día uno de cada 20 pacientes sobrevive a la reanimación. Quizá los que no son dados de alta de los hospitales, requieren cuidados intensivos a largo plazo y en ellos la tasa de éxito es baja.
"Violaciones de los Derechos Humanos

SPIEGEL: ¿Por qué?

De Ridder: En el pasado, los médicos estaban actuando bajo condiciones mucho más restringidas. Ellos sólo trataban a pacientes que, por ejemplo, tuvieron un ataque cardíaco con fibrilación auricular. Sucede que yo soy  uno de esos pacientes. Sin procedimientos médicos  avanzados, yo no estaría aquí hoy. Sin embargo, aún extraño las condiciones en que los médicos trabajamos  en ese tiempo. Porque desde entonces, el uso de la tecnología médica ha sido ampliado para incluir incluso a los enfermos crónicos y a los que han alcanzado ya los límites de sus vidas. En un caso extremo, un paciente con un tumor en etapa terminal se sorprende siendo reanimado.

SPIEGEL: ¿Qué criterios debe utilizar un médico para decidir qué vida merece la pena conservar?

De Ridder: No se trata de la moral. Se trata de experiencia. Se podría pensar, por ejemplo: Si un tratamiento no tuvo éxito las primeras 100 veces, no se debe utilizar para el caso 101. Con el ejemplo de la reanimación: el cerebro no puede sobrevivir sin oxígeno durante más de ocho a 10 minutos. Si sé que este plazo ha sido superado - el paciente tiene dilatación de las pupilas y esta clínicamente muerto, mis esfuerzos son inútiles. A menos, claro, que piense que es una buena cosa para producir  pacientes en estado vegetativo, a una tasa de éxito del 99 por ciento. Pero los médicos están luchando contra estos conceptos  con todas sus fuerzas. Ellos dicen: nunca se sabe! Hay  casos excepcionales que pueden demostrar que es posible  ayudar a uno de cada 100 pacientes, para que sigan viviendo, dicen.

SPIEGEL: Así que si esa persona,  uno de cada 100,  tiene que ser abandonado?

De Ridder: Déjeme contestar con una pregunta: ¿Debería permitirse  poner 99 personas en una situación terrible, porque lo que hago beneficia a una persona? ¿Cómo es el comportamiento ético en 99 decisiones que causan sufrimiento: ¿Son estas decisiones  importantes? El principio rector de cualquier médico es no dañar al paciente. Además resucitar a alguien que tiene cáncer y metástasis, fallas renales, después de un paro cardíaco, es completamente inútil. Esto no es ningún requisito para la diálisis tampoco. Al hacer esto, yo  sólo prolongo el sufrimiento del paciente. Y de hecho, nuestras UCI están llenas de personas que están siendo tratadas sin razón médica adecuada, de personas que no pertenecen allí.

SPIEGEL: ¿Esto también afecta a otras áreas de cuidados intensivos?

De Ridder: Sí, por ejemplo, la alimentación artificial a través de una gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) por un tubo insertado en la pared abdominal. El tubo de GEP se inventó para alimentar a las víctimas de accidentes o a personas con una incapacidad  temporal de tragar. Nunca fue pensado como una medida a largo plazo. Pero hoy en día cerca de 100.000 personas en Alemania viven con estos tubos. Esto es a pesar de que muchos estudios han demostrado que un tubo de GEP solo prolonga la vida, no mejora su calidad durante la fase final. Por el contrario,  esto es especialmente aplicable a pacientes con demencia avanzada. Estos son casos de  violaciones a los derechos humanos, que están ocurriendo en la final de la vida - y los médicos son los responsables de los mismos.

SPIEGEL: Algunos pacientes quieren que sus médicos les ayuden a poner fin a su vida con dignidad porque ya no pueden tolerar su sufrimiento.

De Ridder: Estoy convencido de que hay situaciones en las que no  sólo es éticamente justificado, sino en el que yo, como médico, tengo el deber de hacerlo. Situaciones en las que estoy llamado a aliviar el sufrimiento de alguien que está gravemente enfermo, y en una situación desesperada - y llevarlo a cabo en la manera en que el paciente desea. En este sentido, veo el suicidio asistido como una especie de paliativo, no obstante muy extremo.

SPIEGEL: ¿Qué tipo de situaciones está usted pensando?

De Ridder: Experimenté un caso, de cerca. Un paciente tenía un tumor en el cuello, y comenzó a sangrar. Él estaba en sus últimas semanas. Dijo: «Yo no quiero sufrir, ni hacer sufrir  a mi familia, una  preocupación completamente lógica. Y el médico le ha ayudado. Ese es un comportamiento ético, en lo que a mí respecta.

SPIEGEL: ¿Usted le ayudaría?

De Ridder: Sí, si su decisión es permanente y se llegó a ella, sin presiones externas, y si no hay evidencia de enfermedad psiquiátrica. Usted tiene que conocer al paciente muy bien para esto. En el último año y medio, he llegado a conocer a una mujer joven, una científica brillante, que sufrió hace ya dos años un accidente, quedando paralizada de la cabeza hacia abajo y  sin poderse comunicar. Ella quería que le suspendieran la respiración artificial  pero se lo negaron, por ser ilegal. A ella, literalmente,  la reprocharon por ser la única paciente en la sala que no quería vivir.

SPIEGEL: ¿Cómo está ella  ahora?

De Ridder: Ella está respirando por sí misma de nuevo. Pero dice que no puede tocar a nadie,  no puede hacer su trabajo, ni siquiera puede levantar una semilla. Ella no quiere vivir así. Claro, es una vida que no existiría sin avanzados procedimientos médicos y tampoco puede terminarla por su cuenta. En esta situación,  pueden ordenarle seguir así muchos días,   alimentarla y obligarla a permanecer así por otros 40 años, sólo porque tenemos los conocimientos tecnológicos y queremos satisfacer  nuestros estándares éticos.

SPIEGEL: Entonces, ¿qué piensas hacer?

De Ridder: Si ella mantiene su decisión, entonces yo la ayudaré. Y me enfrentaré a las consecuencias.

SPIEGEL: Usted podría actuar en contra de las normas de conducta médica.

De Ridder: Sí, la ética médica podría prohibir algo que está permitido en el derecho penal y en el derecho constitucional. Pero habría de hacerlo? Tenemos que aclarar esto. Un gran número de mis colegas apoya lo que digo - esto se confirma en sondeos periódicos  de opinión. Durante años, la Asociación Médica Alemana (Nota del editor: la organización coordinadora nacional de asociaciones regionales alemanas médica que ayuda en el establecimiento de políticas de salud) Ha tenido  de-facto  la prohibición de pensar o hablar acerca de este problema. Pero los médicos no necesitamos un debate público sobre el suicidio con asistencia médica y los problemas que surgen en torno a la administración de los cuidados paliativos.

SPIEGEL: El Sr. de Ridder, le damos gracias por esta entrevista.

Entrevista realizada por Beate Lakotta


NOTICIAS FEBRERO 2010

CUIDADOS INNECESARIOS EN HOGARES GERIATRICOS

Dos estudios financiados por el Instituto Nacional de Salud en USA y publicados en el The New England Journal of Medicine han encontrado que muchos estadounidenses en edad avanzada, que se encuentran en hogares geriátricos están soportando cuidados innecesarios al final de sus días. Los dos estudios  revelan que los pacientes están padeciendo excesivas y agobiantes intervenciones, no están siendo bien atendidos en el alivio de dolor y los síntomas indeseados. Los pacientes que han dejado su documento de voluntad anticipada tienen menos posibilidades de recibir tratamientos fútiles y de prolongación de la vida.

ZURICH, SUIZA

En un intento por disuadir a los pacientes terminales extranjeros para utilizar los servicios de Dignitas en Suiza, el parlamento se propone multar a Dignitas con $50.000 dólares por cada suicidio asistido de alguien que no ha sido residente en su territorio por un año o más.  Dicho asunto ha sido discutido por los residentes locales y la votación se realizara en Noviembre.

ESPECIALISTAS DE QUÉBEC A FAVOR DE LA EUTANASIA

Una sondeo realizado por CBC de Québec a médicos especialitas reportó que el 75% de ellos están “ciertamente” o “probablemente” de acuerdo con la practica de la eutanasia siempre y cuando se encuentre estrictamente regulada.
 
REFORMA DE LEY EN MARCHA EN EL OESTE DE AUSTRALIA

El parlamentario Robin Chapple del  Oeste de Australia ha introducido la ley de Eutanasia Voluntaria  2009 dentro de la Asamblea Legislativa. Se puede encontrar mayor información en la página web de Robin Chapple. www.robinchapple.org.au
                                                
RELIGIOSOS Y DOCTORES DE UK DIFIEREN

Un estudio hecho por el Profesor Clive Seale de la Universidad Queen Mary de Londres, encontró que los  doctores que están a cargo del final de la vida de casi 3000 personas han encontrado que lo mas difícil es tener que decidir si prescribirles drogas para aliviar el dolor aunque éstas puedan acortar sus vidas o si continuar la resucitación  y la alimentación artificial.  En 211 casos, el 7.4% los doctores dicen que ellos les dieron las drogas y pararon los tratamientos extraordinarios a sus pacientes. En 825 casos el 28.9% de los doctores tomaron la decisión de realizar tratamientos cuando ellos sabían que con éstos podrían acelerar la muerte de los pacientes. 1 de cada 10 pacientes le piden al doctor que los ayude a morir. Sobre la base de su estudio, Seale dice que no hay evidencia de una “pendiente resbaladiza” y que el asunto es justamente tranquilizador sobre esto”.  Hay un alto número de doctores a los que su fe religiosa no les permite acelerar la muerte de sus pacientes, según la encuesta. Hay un dilema ético entre el doctor que decide clínicamente acelerar la muerte de su paciente y el paciente que no puede decidir por si mismo en acelerar su muerte pero que si lo desea.

Decisión Montana


Los residentes del Estado de Montana en USA, se han sumado a los de Oregon y Washington en tener acceso a la asistencia médica para morir, este derecho acaba de ser confirmado por el Tribunal de Justicia de la Corte Suprema de Montana.
En Oregon y Washington las leyes fueron creadas por votación pública, en Montana fue confirmada por la ausencia de
una ley que prohíba asistir a un suicidio. La ayuda del Médico en la muerte asistida esta prohibido en muchos estados de EE.UU., y ayudar a
el suicidio es ilegal en toda Australia. Así, un cambio de la ley en Victoria por medio de un proceso legal no tendrá éxito
a menos que una interpretación judicial indique que la asistencia médica de asesoramiento y medicación en al morir fue  paliativa, 
en lugar de "ayudar o instigar a un suicidio”.
Fue sobre una base similar que la Justicia cambio la aplicación de la ley de Victoria sobre el aborto en 1969.

EN ISRAEL

Por cuatro años el ministerio de salud de Israel ha luchado por la implementación de una ley que permita la eutanasia pasiva para enfermos terminales. A ninguna persona se le ha podido ayudar debido a que aún  no esta implementada esta ley.  Haim Oron ha preparado un proyecto de ley por el cual se permitiría a los médicos asistir a los pacientes terminales. Será importante seguir  el modelo del estado  de Oregon, USA cuya legislación ha sido muy satisfactoria en ese lugar por más de una década.

Y EN ESCOCIA

Margo MacDonald, quien ha servido por muchos años en la política escocesa y tiene la enfermedad de Parkinson, ha introducido una ley sobre el suicidio asistido dentro del Parlamento escocés. La persona  debe ser mayor de 16 años y el medico debe haber sido su medico durante por lo menos 18 meses. Si pasa, esta la ley será la primera en el Reino Unido.
                     

 

NOTICIAS 2009

Dentro de la labor de difusión del Derecho a Morir Dignamente, durante este año 2009 hemos dado entrevistas a medios de comunicación, participado en foros Universitarios, en centros asistenciales, conferencias para el  público, asistido al Senado de la Republica para participar en los debates sobre el tema, atendido a numerosos estudiantes de colegio y universitarios de distintas carreras: derecho, medicina, enfermería, psicología, trabajo social, comunicación social, que dentro de su programa académico tocan el tema de la muerte digna.
Dentro del marco de los 30 años de la Fundación realizamos la conferencia “MUERTE DIGNA, DERECHO HUMANO” con el siguiente programa:
                Bienvenida Dr. Juan Mendoza – Vega, MD. Presidente de la Fundación DMD-Colombia,  Presidente de la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir, WFRtDS. 
                           “Rituales personales para una muerte digna, una experiencia académica”. Presentación  trabajo realizado por el Capítulo DMD Risaralda.  Dr. Samuel Trujillo Henao, MD.
                           “Percepción de la muerte en población sin enfermedad aparente, con enfermedad terminal y  en su familia”. Conclusiones investigación realizada por el Capítulo DMD Caldas.  Dr. Juan Paulo Cardona, MD.
 “La muerte voluntaria es la mas bella” Carlos Framb, autor del libro “Del otro lado del jardín”.
 “El Derecho a Morir Dignamente ante la Ley Colombiana”. Dra. Ana  María De Brigard Pérez. Abogada, Especialista en Derecho Médico y Legislación en salud.
                           "El control de la persona sobre su proceso de morir".Dr. Richard MacDonald, MD. INVITADO ESPECIAL. Médico de la Universidad de Edmonton, Canadá. Teniente Coronel (R) y Médico de la Real Fuerza Armada de Canadá. Ex Presidente de la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir, WFRtDS.  Actualmente Asesor Médico de Final Exit Network, California, USA.

(Tenemos para la venta su grabación).

En el Centro Policlínico del Olaya estamos realizando una serie de conferencias alrededor del tema de la muerte digna, donde se busca sensibilizar tanto al personal asistencial como al administrativo, para tener un mayor acercamiento a los enfermos terminales y sus familias, una mejor comunicación médico-paciente, y un entendimiento del duelo,  para que con estas herramientas los pacientes del CPO sean atendidos con el respeto que se merecen.

A continuación enumeramos algunas de las conferencias y entrevistas en las que hemos participado:

- Febrero 15. El  Dr. Juan Mendoza-Vega fue entrevistado para el periódico el Tiempo en artículo titulado “Vive la polémica” a raíz de la muerte de Eluana Englaro.
El mismo día también concedió una entrevista para Cecilia Orozco Tascón, del diario EL ESPECTADOR,  titulada: “Si un enfermo pide la muerte, ha superado el miedo”

- Febrero 18 El Dr. Juan Mendoza-Vega concedió una entrevista para el periódico “EL POLO”

- Febrero 28. Dr. Juan Mendoza-Vega es entrevistado por el  Canal Cable Noticias.

- Marzo 9 Participamos en la elaboración de un artículo para la Revista Compensar.

- Marzo 10. Dr. Juan Mendoza-Vega fue entrevistado en el Noticiero del Senado.

- Marzo 18. Dra. Clemencia Uribe y Dra. Carmenza Ochoa participaron en el Seminario “Persona Mayor” que dentro de la Cátedra Europa realiza la Fundación   Carolina en la Universidad del Norte en  Barranquilla.

- Marzo 20. Dra. Carmenza Ochoa dio una charla a los estudiantes de enfermería de último semestre de la Universidad  UDCA.

- Marzo 26. Dra. Carmenza Ochoa  participó en el programa “El primer café” del Canal Capital.

- Abril 14. Dra. Carmenza Ochoa dicto una charla al grupo de cuidadores de pacientes crónicos de la facultad de enfermería Universidad Nacional.

- Abril 16. Dra. Carmenza Ochoa participo en el debate sobre el proyecto de Ley para reglamentar el “Homicidio por piedad” en el  Senado de la Republica.

- Abril 16. Dr. Juan Mendoza-Vega participa en una conferencia dirigida al personal de la Unidad de cuidados intensivos y al grupo de clínica del dolor en la  Clínica de Marly.

- Mayo 11. Dra. Carmenza Ochoa dicta una charla sobre “Muerte digna” a los estudiantes de la cátedra Suicidio de la Universidad Javeriana.

- Mayo 14. Dra. Carmenza Ochoa participa en un foro sobre “Eutanasia" para los
Estudiantes de Administración de Empresas de la Universidad Piloto.
             
- Mayo 27. Dr. Juan Mendoza-Vega participa en la conferencia “El camino hacia la
Muerte digna” programado por el Capítulo Tolima, en el auditorio de la Cámara de
Comercio de Ibagué.   
            
- Junio 1. Dr. Juan Mendoza-Vega y Dra. Carmenza Ochoa participan en
Noticias de la 8 en el canal  City TV.

- Julio 31. Dra. Clemencia Uribe da una entrevista para el
Canal  RCN Internacional.

- Agosto 6. Dra. Carmenza Ochoa da una entrevista para el programa “Mujeres
 W” en la emisora W Radio.

- Agosto 18 y 19. Dra. Carmenza Ochoa da una serie de charlas para
Los integrantes del “Club edad de oro” de Colsubsidio, en sus sedes de Usaquén
Ciudad Roma y Calle 63.

- Agosto 26. Dra. Clemencia Uribe da una conferencia a las alumnas de la cátedra 
Ética de la facultad de enfermería de la U. de la Sabana en la  Clínica Teletón.

- Septiembre 4. Dra. Carmenza Ochoa dicta una conferencia a los
Estudiantes de Psicología de la Universidad Cooperativa.

- Septiembre 9. Dra. Carmenza Ochoa da una entrevista al  Canal HFD.

- Septiembre 14. Dra. Carmenza Ochoa. Da una entrevista en el programa
“Arriba Bogotá” a Carlos Francisco Fernández en el canal City Tv.

- Septiembre 16. Dra. Carmenza Ochoa participa en una entrevista en la
Emisora  Luna Stereo de Chía.

- Septiembre 22. Dra. Carmenza Ochoa participa en el programa “Muy
Buenos días” del  Canal RCN.

- Septiembre 22. Dra. Carmenza Ochoa participa en una entrevista en el
Canal  Cristo Visión.

- Octubre 27. Dra. Carmenza Ochoa dicta una charla para los integrantes del
Grupo de Socorristas de la Cruz Roja Colombiana.

- Octubre 29. Dra. Carmenza Ochoa participa en el Conversatorio “La Eutanasia”
Organizado por los estudiantes de la Facultad de Comunicación social de la
 Universidad Santo Tomas.

- Octubre 31. Dra. Carmenza Ochoa dicta una charla sobre el tema “La muerte digna” en el Hogar Geriátrico “La Casa”

- Noviembre 23. Dra. Carmenza Ochoa da una conferencia sobre la muerte
Digna, a los estudiantes de la Cátedra “Suicidio” de la Universidad Javeriana.


Londres despenaliza de hecho ciertos casos de
asistencia al suicidio


La fiscalía aclara que no se procesará a quien ayude a morir de buena fe a un enfermo incurable que haya tomado la decisión sin presiones

WALTER OPPENHEIMER - Londres - 24/09/2009

Inglaterra despenalizó ayer de hecho el suicidio asistido al clarificar las directrices que rigen la aplicación de la legislación actual. Aunque sigue siendo formalmente ilegal, las aclaraciones de la fiscalía significan en la práctica que una persona que ayude a suicidarse a un enfermo terminal no será procesada siempre que actúe de buena fe, sin ánimo de lucro, y el suicida sufra una enfermedad degenerativa grave e irreversible y haya tomado la decisión de manera consciente y sin presiones.

Inglaterra despenalizó ayer de hecho el suicidio asistido al clarificar las directrices que rigen la aplicación de la legislación actual. Aunque sigue siendo formalmente ilegal, las aclaraciones de la fiscalía significan en la práctica que una persona que ayude a suicidarse a un enfermo terminal no será procesada siempre que actúe de buena fe, sin ánimo de lucro, y el suicida sufra una enfermedad degenerativa grave e irreversible y haya tomado la decisión de manera consciente y sin presiones.

La modificación de las directrices -que afectan a Inglaterra y Gales, pero no a Escocia e Irlanda del Norte, que tienen su propia legislación- es consecuencia de la sentencia emitida a finales de julio por los jueces lores, última instancia judicial del país, a petición de Debbie Purdy. Enferma de esclerosis múltiple, Purdy acudió a los tribunales porque, aunque nadie ha sido procesado en Reino Unido por suicidio asistido, quería que el Gobierno clarificara si su marido, el músico cubano Omar Puente, sería o no procesado si la ayudaba a viajar a Suiza para terminar con su vida.
Aunque todo hace suponer que Debbie, de 46 años de edad, tiene aún una larga vida por delante, sostuvo ante el tribunal que la indefinición de la legislación en vigor, que data de hace casi medio siglo, podría obligarle a adelantar su posible suicidio para cometerlo cuando aún pudiera viajar sin necesitar la asistencia de su marido.
Purdy se declaró ayer satisfecha con las nuevas directrices, que son provisionales pero de aplicación inmediata. "Hoy, y gracias a los jueces lores y al director de Procesamientos Públicos, podemos tomar este tipo de decisiones sabiendo cuáles son las consecuencias que pueden tener", dijo.

El director de Procesamientos Públicos, Keir Starmer, subrayó que tanto la eutanasia como el suicidio asistido continúan siendo ilegales y que la policía sigue estando obligada a investigar cada caso. Pero los procesamientos serán a partir de ahora aún más improbables porque las directrices establecen una lista de supuestos a favor o en contra de la causa judicial. El enjuiciamiento es más probable si la víctima del suicidio es menor de 18 años, si su capacidad de decidir está disminuida por discapacidades o enfermedades mentales, si no está claramente informada sobre las consecuencias de su decisión, si no ha expresado inequívocamente al sospechoso su deseo de suicidarse o si no padece una enfermedad terminal, una incapacidad incurable o una condición física degenerativa grave. También será más factible el procesamiento si el sospechoso actúa para obtener un beneficio económico y no por razones de compasión, si la víctima es capaz de
hacer por sí misma el acto que constituye la asistencia, si el sospechoso no es el cónyuge, compañero, familiar o amigo próximo de la víctima, si cobra por dar esa ayuda, o si sabe que el suicidio se va a cometer en un lugar público. Si pertenece a una organización que ayuda a cometer suicidio, si ayuda a varios suicidas que no se conocen entre ellos, o si es un profesional al cargo de enfermos, también se expondrá a un mayor riesgo de ser perseguido. Los supuestos en contra del procesamiento son prácticamente los mismos, pero en sentido opuesto.

A partir de ahora, sin embargo, no queda claro si el acto mismo del suicidio asistido puede ocurrir en territorio inglés o esta lista de supuestos -en el sentido de proteger contra un eventual procesamiento son sólo válidos cuando la muerte ocurra en el extranjero. Pero Keir Starmer precisó que es improbable que aparezcan en Reino Unido clínicas como la suiza Dignitas.

En todo caso, sí está claro que la ley sigue distinguiendo entre ayudar a una persona que quiere suicidarse y la eutanasia, el acto mismo de acabar con la vida de un enfermo terminal, que sigue siendo considerado un homicidio o un asesinato.

Las clarificaciones han sido bienvenidas por Sarah Wootton, directora de la organización Morir con Dignidad, que subrayó ayer que las nuevas directrices "distinguen de forma sensata entre un comportamiento motivado por la compasión y un comportamiento malicioso". Para Peter Saunders, de la organización Cuidar sin Matar, "existe el grave peligro de que esto sea visto como una luz verde para ayudar al suicidio por parte de amigos o parientes que pueden obtener un beneficio personal con la muerte del enfermo".

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Muere el australiano que ganó el derecho a que le
dejaran de alimentar


Christian Rossiter sólo podía mover un dedo.- Un tribunal aceptó su demanda en agosto

AGENCIAS / E. DE B. - Perth / Madrid - 22/09/2009

Christian Rossiter, el australiano de 49 años que consiguió el 14 de agosto que un tribunal australiano aceptara su derecho a no ser alimentado, falleció el lunes, según ha informado su hermano Tim. "No puedo moverme. Ni siquiera puedo secarme las lágrimas. Estoy atrapado en mi propio cuerpo. No tengo miedo a la muerte. Sólo siento dolor", había declarado Christian cuando llevó su caso a los tribunales.

El hombre había sufrido un accidente que le tenía inmovilizado. Se alimentaba a través de un tubo conectado a su estómago. "Tengo una licenciatura en económicas, pero no puedo leer. Ni siquiera puedo pasar las páginas", dijo.

La decisión del Tribunal Supremo del Estado de Australia Occidental que autorizó a que Rossiter dejara de recibir alimentación (se le mantuvieron los analgésicos y los medicamentos para que no sufriera) no fue una eutanasia, porque no se le suministró ningún fármaco que acelerara su muerte. Tampoco se puede considerar un suicidio asistido ya que el hombre estaba tan impedido que ni siquiera hubiera podido -como hizo el español Ramón Sampedro- decidir si tomaba una combinación de fármacos para acabar con su vida. Fue, por lo tanto, un caso extremo de renuncia a los tratamientos médicos, un caso que, en España, sería teóricamente legal, aunque el Ministerio de Sanidad ha anunciado un desarrollo de la Ley de Autonomía del Paciente, de 2002, para establecer un protocolo para estos casos.

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Aún se muere sufriendo


España tiene 350 unidades de cuidados paliativos - Necesita 200 más para llegar a toda la población - La atención domiciliaria es uno de los puntos flacos

MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid - 21/06/2009

Tenía unos dolores espantosos. Insufribles. El cáncer de mama y útero que tenía se le había extendido también a los huesos y el pulmón. La enfermedad devoraba por dentro a Goya. Desde que recibieron el diagnóstico y supieron que ya nada más se podía hacer salvo aliviar ese dolor que casi quemaba, esta mujer y sus cuatro hijos peregrinaron por la sanidad privada y pública en busca de cuidados paliativos. De algo que permitiera que Goya continuase siendo ella misma hasta el final. Esa mujer, gata de puro madrileño, a la que la Guerra Civil y las dificultades hicieron tan dura y fuerte, no perdió nunca la alegría a pesar de las dificultades. Porque ni el seguro privado que Goya se había pagado, ni
la sanidad pública, le dieron respuesta.
Porque el dolor hace que se olviden hasta los momentos más bellos en la vida. Y en España aún hay gente que muere con sufrimiento. Este país tiene unas 350 unidades de cuidados paliativos, según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal). Desde secciones específicas hospitalarias a unidades de atención domiciliaria o en centros de enfermos terminales. Son un 30% más que en 2004. Sin embargo, estas unidades aún se quedan muy cortas para atender a los más de 200.000 enfermos terminales que hay cada año. Se necesitarían, como mínimo, 200 unidades más para atender a todos los pacientes. Para que cada área de salud tenga su unidad. Algo que hoy en día es un espejismo.
La familia de Goya lo sabe. Su hija Ana todavía recuerda el agobio de la médico que su seguro privado envió para atenderla a domicilio. Una médica de familia que apenas podía hacer nada más que tomarle la tensión. "¡Mucho menos darle medicamentos para paliar el dolor!", exclama Ana. Así, decidieron recurrir a la sanidad pública. Pero tampoco hubo respuesta. Visitaron a su madre en casa y tardaron tres semanas en volver a llamar para ver cómo evolucionaba. Y evolucionaba mal.
Porque, a pesar de los "pasos de gigante" que, según el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha dado España en materia de cuidados paliativos, su extensión a la atención primaria aún sigue siendo una de las asignaturas pendientes. "El desarrollo es progresivo, pero aún faltan pasos que dar. Hay que extender los cuidados paliativos a la atención primaria, porque es en el ámbito domiciliario donde muchas veces es más necesario", sostiene Martínez Olmos.
Sanidad, que está recopilando los datos autonómicos para elaborar una nueva estrategia de cuidados paliativos que sustituya a la de 2007, encuentra en la información remitida por las comunidades tres puntos a mejorar. "Se debería asegurar que los profesionales de atención primaria estén accesibles las 24 horas del día; más formación para que los médicos conozcan los nuevos fármacos y aumentar el apoyo a los familiares de los enfermos", diagnostica el secretario general de Sanidad.
Además de esos déficits, la situación de las comunidades es muy desigual. Algunas, como Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Castilla y León, no tienen siquiera un plan integral. Aunque aseguran que lo están elaborando. En estas tres autonomías, además, la carencia de unidades de paliativos es sangrante. Según los datos que la Secpal está recopilando para actualizar su directorio de 2004, Castilla-La Mancha, que tiene 10 unidades, necesitaría como mínimo 20; Castilla y León precisaría duplicar las 15 que tiene, y la Comunidad Valenciana, la región que peor está, necesitaría cuanto menos multiplicar por cuatro las entre cinco y 10 unidades de las que dispone. El País Vasco, a pesar de que tiene un plan de cuidados paliativos, tiene una cobertura "bastante mejorable", según Javier Rocafort, presidente de la Secpal. Tiene menos de 10 unidades y necesitaría 20. Rocafort detecta, además, una carencia importantísima que se repite en todo el territorio: la falta de unidades de paliativos en los hospitales universitarios. También, dice, hacen falta más unidades domiciliarias.
"El ciudadano debe tener la posibilidad de decidir cómo quiere pasar el final de su vida. Debe poder decidir que no quiere tener dolor. Y eso no se cumple", dice la bioética Carmen Sánchez Carazo. Sostiene además que, desde el caso Leganés, en el que la Comunidad de Madrid denunció a varios médicos del Hospital Severo Ochoa de hacer sedaciones ilegales -una denuncia que resultó ser falsa- España ha experimentado un gran retroceso.
Los ocho hijos de Pepita lo saben. Enfermó de alzhéimer a los 56 años y pasó los últimos ocho atada a una sonda anasogástrica que se le puso sin consultar a la familia. En esos ocho largos años nunca tuvo acceso a cuidados paliativos. Tampoco los últimos 24 meses cuando su situación ya era gravísima. Estaba ingresada en una residencia especial para enfermos de alzhéimer en la que no le daban ni siquiera un calmante para poder dormir. Los enfermos de alzhéimer muchas veces no hablan ni se quejan, "por eso los tienen dejados de lado", dice la hija de Pepita, a quien tampoco quisieron suministrarle los cuidados paliativos. Algo a lo que algunos médicos, por miedo o por creencias, se niegan. Y sin embargo, esa medicina para aliviar el dolor que la Iglesia tanto ha criticado tuvo un hueco en las palabras del papa Pío XII. El pontífice afirmó que es "lícito" suprimir el dolor por medio de narcóticos, a pesar de tener como consecuencia limitar la conciencia y abreviar la vida. También Juan Pablo II, en su Evangelium Vitae, habló de cuidados paliativos "destinados a hacer más soportable el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y, al mismo tiempo, asegurar al paciente
un acompañamiento humano adecuado".
Fernando Marín, médico de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de Madrid, sostiene que en España hay mucha gente que vive y muere con un sufrimiento inmenso por la falta de acceso a cuidados paliativos. Marín sostiene además que los enfermos de patologías distintas al cáncer son una de las grandes asignaturas pendientes. Enfermos como Pepita que finalmente murió en casa en noviembre de 2008.
También el año pasado falleció Goya. Su familia también recurrió a la asociación de Fernando Marín para que le suministrara cuidados paliativos a domicilio. Gracias a ellos, cuenta su hija Ana, conservó su energía y su felicidad hasta el final. Éste llegó tres meses después de su diagnóstico y dos más tarde de que se le suministraran por primera vez medicamentos paliativos.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200



Una pareja de octogenarios se someten juntos a un
suicidio asistido en una clínica suiza

• Edward Downes, director de la Royal Opera House, y su mujer tenían graves problemas de salud

REUTERS

LONDRES


El reconocido director de orquesta británico Edward Downes y su mujer, Joan Downes, han acabado con sus vidas en la
Clínica Dignitas, en Suiza. Según un comunicado remitido por los hijos de la pareja, tanto el músico como su esposa, habían
decidido suicidarse en la conocida clínica de Zurich, especializada en este tipo de casos, hace ya un tiempo.
"Después de haber pasado 54 años juntos, en los que fueron muy felices, decidieron acabar con sus vidas para no tener que seguir padeciendo los problemas de salud que les habían perseguido en los últimos tiempos", ha explicado el
comunicado.

"Elegido por ellos mismos"

"Han muerto en paz, en unas circunstancias elegidas por ellos mismos, y con colaboración con la organización suiza Dignitas, en Zurich", han comunicado. Según el texto, la pareja falleció el pasado viernes.
Los hijos han explicado que su padre "tenía 85 años, estaba prácticamente ciego y una acuciante sordera".
"Los dos vivieron al máximo --han dicho--, se consideraban muy afortunados por el tipo de vida que habían tenido, tanto profesional como personalmente". Un funeral ha quedado descartado por los hijos dado que los Downes no tenían ninguna creencia religiosa.

Una vida dedicada a la música

Edward Downes nació en Birmingham, Inglaterra, donde la edad de 5 años empezó a tocar el violín, para años después, comenzar su fulgurante carrera musical como director de orquesta. De entre sus trabajos destacan los más de 50 años que pasó con la Royal Opera House de Londres. Su primer trabajo dentro de este prestigioso escenario fue como apuntador dentro de la ópera Norma, escrita por Bellini, y que contaba con la participación de la soprano Maria Callas.
Downes dirigió 49 óperas y 950 representaciones en la Royal Opera House, donde colaboró con los mejores cantantes de su generación, entre ellos, el italiano Luciano Pavarotti.
Su mujer, Joan Downes, también dedicó su vida al mundo del arte. Ejerció como bailarina, coreógrafa y productora de televisión, sin embargo los últimos años de su vida los dedicó a ser la asistente personal de su marido. Se cree que podría haber sufrido de cáncer.


Tomadeo de: El Periódico de Catalunya



NOTICIAS 2008
NOTICIAS INTERNACIONALES



El doctor Juan Mendoza-Vega, fue elegido presidente de la Federación Mundial de Sociedades


El doctor Juan Mendoza-Vega presidente de la Fundación por el Derecho a Morir Dignamente Colombia –DMD, fue elegido presidente de la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir WFRtDS, posición que asumirá el próximo 29 de octubre en Paris.

Al asumir este cargo el doctor Mendoza-Vega será el vocero y líder mundial de una asociación conformada por países con distintas culturas, ideas y costumbres, unidas entre si en torno a la causa de la muerte digna. Su compromiso incluye gestionar y apoyar la creación de asociaciones por una muerte digna en los países en donde no existan, y orientarlos sobre las leyes que permitan la plena vigencia de este derecho.

Es la primera vez que un latinoamericano es nombrado para asumir este importante cargo. Colombia es el único país de Latinoamérica que es miembro activo de esta Federación desde su creación. El nombramiento del Dr. Mendoza-Vega es un reconocimiento a la labor realizada por DMD Colombia, institución que durante 29 años continuos ha trabajado a favor de la causa de la muerte digna en nuestro país.

El doctor Juan Mendoza-Vega, nació en Chinácota (Norte de Santander), es doctor en medicina y cirugía de la Universidad Nacional de Colombia con especialización en Neurocirugía de la misma universidad. El Doctor Mendoza-Vega es profesor emérito y Catedrático de la Facultad de Medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, miembro de número y ex presidente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia, Individuo correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, miembro activo fundador del Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos, miembro activo, fundador y ex presidente nacional de la Asociación Colombiana de Neurocirugía (antes Sociedad Neurológica de Colombia).

Es miembro del Directorio, World Federation of Right to Die Societies WFRtDS, expresidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía FLANC. Fue galardonado con la Cruz de Plata de la Academia Nacional de Medicina de Colombia y es ex presidente de la Asociación Colombiana de Periodismo Científico. El doctor Mendoza–Vega ha publicado más de 80 artículos científicos y capítulos en libros de medicina, especialmente relacionados con temas de neurocirugía, ética, bioética, comunicación en medicina y periodismo científico, así como más de mil artículos periodísticos. Dentro de sus libros se destacan "Lecciones de Historia de la Medicina"; "Hacia una medicina más humana", "Cuarenta años de periodismo médico", "Los mares interiores" y "Segunda Bitácora" (poemas).

Sobre la Fundación por el derecho a Morir Dignamente
Se creó el 1 de Agosto de 1979 con el objetivo de exaltar la autonomía de los pacientes para que sean informados de su situación médica, diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamientos o cirugías y conozcan su derecho al alivio del dolor y de otros síntomas para que el fin de su vida sea lo menos doloroso y lo más digno posible. Con al paso de los años, DMD se ha ganado el respeto de las instituciones médicas. Pero tal vez lo más importante, es que DMD ha ayudado a un gran número de afiliados a morir dignamente, por lo cual recibe el reconocimiento de los familiares de los pacientes. La Fundación cuenta con un amplio grupo interdisciplinario de colaboradores, entre los que se cuentan médicos, enfermeras, abogados, sacerdotes y sicólogas entre otros.

La Fundación por el Derecho a Morir Dignamente seguirá insistiendo en la importancia de que exista un diálogo abierto entre paciente, médico y familia, hasta lograr que cada quien conozca y haga valer sus derechos para aliviar al ser humano en la última fase de su vida.


Luxemburgo

Luxemburgo se ha unido a Bélgica y Holanda y se ha convertido en el tercer país de la Unión Europea en despenalizar la eutanasia, tras una votación parlamentaria muy ajustada y a pesar de la oposición del partido socialcristiano (CSV) del primer ministro, Jean-Claude Juncker.

El Parlamento dio a última hora del martes su visto bueno, con 30 votos a favor y 26 en contra, a una proposición de ley sobre el derecho a una muerte digna, gracias a la movilización de los socialistas -que forman parte de la coalición de Gobierno-, los liberales de la oposición y los verdes.

Los diputados también dieron ayer su aprobación unánime a otro texto para impulsar el desarrollo de la medicina paliativa. Los defensores de despenalizar la eutanasia en el país insisten en que la experiencia de otros países donde ya está autorizada -aluden a Bélgica- muestran que no hay riesgo de abuso de la legislación.
Según la proposición legislativa adoptada ayer por el Gran Ducado, para excluir la comisión de delito en caso de que un médico ayude a morir a una persona deben darse una serie de circunstancias precisas. Así, el paciente ha de ser mayor de edad o menor emancipado, tener un diagnóstico irreversible y un sufrimiento físico o psíquico "constante e insoportable sin perspectiva de mejora" y exponer de manera voluntaria y reiterada, sin presión externa, su deseo de morir.

El médico tendrá que informar adecuadamente al enfermo de su situación y sus posibilidades terapéuticas y deberá, además, consultar a otro profesional sobre el carácter grave e incurable de la afección. El texto instaura, asimismo, el "testamento vital", en el que el enfermo hará constar por escrito su voluntad y que se archivará en un registro controlado por la Dirección de Salud pública. Los pacientes podrán anular o modificar su testamento en cualquier momento.



Argentina

Provincia argentina aprueba inédita ley de "muerte digna" de enfermos
Nov.22 de 2007 BUENOS AIRES (AFP) —
El parlamento de la provincia argentina de Río Negro (sur) aprobó una inédita ley de "muerte digna" que autoriza a enfermos terminales a rechazar tratamientos médicos traumáticos que le causen dolor y sufrimiento, aunque sin permitir la eutanasia, informó una fuente legislativa.

La ley fue sancionada la noche del jueves por la Legislatura (parlamento provincial) de Río Negro, que la examinaba desde mediados de año, momento en el cual estalló un fuerte debate, que incluyó un rechazo de la Iglesia Católica, culto mayoritario en Argentina. "La muerte digna no debe confundirse con la eutanasia, que es la muerte inducida del paciente, sino que se trata de poner límites terapéuticos para continuar (con los tratamientos) o directamente no iniciarlos cuando prolongan innecesariamente la vida de un enfermo terminal", dijo la legisladora oficialista Marta Milesi, autora de la iniciativa.

Los únicos antecedentes de permisos para una "muerte digna" en el país fueron por decisión de la Justicia ante una demanda particular y no un derecho protegido por ley. La ley dice textualmente que "toda persona que padezca una enfermedad irreversible en estado terminal tiene derecho a manifestar su rechazo a los procedimientos quirúrgicos, de hidratación, de alimentación y de reanimación artificial cuando éstos sean desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y sufrimiento". Sin embargo, se aclara que no se interrumpen las medidas conocidas popularmente como "cuidados paliativos" para el control y alivio del dolor "en los últimos instantes de vida". "Esta norma no mata ni deja morir, que sería abandono, sino que permite que el paciente decida qué entiende más digno para sí mismo", dijo Gherardi.

En el caso de que el paciente esté en estado de coma, la norma establece que la decisión será tomada por "el cónyuge, representante legal o descendiente". Cuando se debatía la ley, el obispado católico de Río Negro envió una carta en la que advertía que "no se debe adelantar la muerte, sino cuidar los últimos momentos de la vida con total respeto".



Japón

18 Oct. 07- A través de un documento, la Asociación Japonesa de Medicina Aguda aprobó practicar la eutanasia a enfermos terminales a pedido escrito de los mismos o luego de una decisión tomada por un equipo médico, cuando se desconozca la voluntad del afectado y la familia no sea capaz de decidir.

Según la agencia Kyodo, este es el primer caso en que una asociación médica aprueba un documento de este tipo. Asimismo, aunque la actualidad la legislación japonesa no se pronuncia específicamente sobre la eutanasia, ya algunos jueces la consideran cuando es pedida por un paciente en fase terminal que ya no responde a ningún tratamiento.

El texto aprobado dice que los médicos podrán practicar la eutanasia siempre que el enfermo cuente con el apoyo familiar y lo haya expresado por escrito. Si se desconoce su voluntad y la familia no puede decidir, será el equipo médico el que decidirá



Italia


Oct.10 de 2007.
JUEZA DICE QUE UN MÉDICO QUE AYUDO A MORIR A UN ENFERMO NO COMETIÓ DELITO.
El médico Mario Riccio, que desconectó el respirador que mantenía vivo a un enfermo tras expresa voluntad de éste, no cometió delito pues rechazar una terapia sanitaria no deseada es un ‘derecho reconocido en la Constitución’ italiana, asegura una jueza en un auto recogido hoy en la prensa del país.Las motivaciones de la jueza de la audiencia preliminar del Tribunal de Roma Zaira Secchi se refieren al caso de Piergiorgio Welby, un enfermo con distrofia muscular progresiva que abrió un debate en el país sobre la eutanasia el año pasado al exigir la suspensión de su terapia

.El texto expone que la actuación del anestesista Riccio ‘no fue homicidio porque Welby estaba lúcido, consciente, informado y sus voluntades eran legítimas’.El médico ‘actuó ateniéndose al derecho de la víctima a privarse de un tratamiento no deseado, un derecho reconocido por la Constitución respecto al cual el médico asumió el deber jurídico de consentir’ ese ejercicio a Welby.

Según las motivaciones de la jueza, hablar en este caso de eutanasia es ‘tergiversador’. Welby murió en diciembre del año pasado, cuando Riccio, tras sedarle, desconectó el respirador, lo cual, según explicó en varias ocasiones, no suponía un caso de eutanasia, sino de un paciente que rechaza una terapia.La publicación del auto coincidió con la difusión de un informe en un congreso de la sociedad italiana de anestesistas, que refleja que ‘cada año en los departamentos de reanimación italianos casi 18.000 decesos suceden porque los médicos suspenden las terapias inútiles’, según el diario ‘Corriere della Sera’.

Esa ayuda, que técnicamente llaman ‘desistimiento terapéutico’, se lleva a cabo en pacientes para los que ‘ya no existe alguna posibilidad de cura’ y un final para ‘terapias inútiles, que no tienen nada que ver con la eutanasia’, explicó el rotativo ‘La Repubblica’. El estudio, realizado sobre 84 centros de reanimación y terapia intensiva italianos, muestra que ‘más de la mitad de las muertes ocurren tras la interrupción de las curas’. Así mismo, resalta que en el 48% de los casos, las familias ‘dan su consentimiento’ mientras que para el resto ’si no están presente los parientes, el médico se hace totalmente cargo de la decisión’.



México

En vigor derecho al ‘bien morir’ 01/09/2008.
México/EFE —
Los habitantes del Distrito Federal mexicano disponen desde ayer de una ley conocida como del “bien morir”, que regula el derecho de los enfermos terminales a rechazar que se prolongue su vida por medio de tratamiento médico.

La Ley de Voluntad Anticipada regula “la negativa a someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos médicos que pretendan prolongar de manera innecesaria su vida (...) cuando por razones médicas, fortuitas o de fuerza mayor, sea imposible mantener su vida de manera natural".

La llamada ortotanasia, o muerte correcta en la norma, faculta a quien suscriba el Documento de Voluntad Anticipada a rechazar actuaciones médicas “obstinadas, desproporcionadas o inútiles” que prolonguen su vida. La normativa fue publicada ayer en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, entró ayer en vigor y será aplicable en un plazo máximo de noventa días naturales que se han dado el gobierno capitalino para elaborar los reglamentos de la misma.

Esta disposición sólo aplica en la capital mexicana y se materializará en los 28 hospitales de la metrópoli de titularidad estatal, no así en los de ámbito federal. La nueva ley define al enfermo terminal como alguien con un “padecimiento mortal (...) o una esperanza de vida menor a seis meses y se encuentra imposibilitado para mantener su vida de manera natural".

También se aclara que el personal de salud que atiende al enfermo “en ningún momento y bajo ninguna circunstancia podrá suministrar medicamentos o tratamientos médicos, que provoquen de manera intencional el deceso del enfermo en etapa terminal". Los servicios de salud podrán únicamente otorgar al enfermo las medidas mínimas ordinarias (hidratación, higiene, nutrición u oxigenación), cuidados paliativos, sedación controlada y ayuda psicológica.

La Iglesia católica mexicana, a través del portavoz del Arzobispado de México, Hugo Valdemar, ha manifestado que no se opone a la ley dado que no se trata de la eutanasia.



Entre tantos quehaceres
y tan urgentes
me olvidé
de que también es preciso morir...
irresponsablemente
desatendí esta obligación
o la asumí de un modo superficial ...
a partir de mañana
todo cambiará...
empezaré a morir cuidadosamente
con inteligencia y optimismo
sin perder un solo instante

TADEUSZ ROSEWICZ
Tomado de la pagina de Internet de
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